martes, 20 de abril de 2010


Su pintura es muy fuerte… pero fuerte… tanto que despierta un cierto dejo de placer. Los rojos que usa están hermosamente matizados por el contraste de sus fondos tendientes a los colores fríos y suaves.
Nacida en Inglaterra en 1970, Saville se gradúo de la Escuela de Arte de Glasglow en 1992. Posteriormente viaja becada a Cincinati, donde Saville parece impactarse por la cantidad de mujeres grandes, así mismo asiste a presenciar diversas cirugías plásticas. Saville tiende a retratar al cuerpo femenino, el cuerpo deformado, el cuerpo mientras es operado, y es llevado a la transexualidad.
Saville usa el proyector para su pintura, pero no se conforma conl a perfecta copia del hiperrealismo. Saville vuelve poderoso cada trazo, vuelve sangrienta la carne que podía pensarse fría.
En serio que Saville estremece, y aún así. La vista siempre exige regresar para seguir siendo testigo de esta violenta pintura.
Jenny Saville
lunes, 19 de abril de 2010



Daniela Kovacic
Viña del Mar, Chile, 1983
“Pienso que el arte es una obsesión con la vida y después de todo, como somos seres humanos, nuestra más grande obsesión es con nosotros mismos, a continuación, tal vez, con los animales, y después con los paisajes” (Bacon. The Brutality of Fact, by David Sylvester)
El vehículo que utilizo para mostrar lo que me comunica el rostro como porta-voz de la humanidad, es la pintura, pues mecaniza menos y humaniza más que lo que podría lograr sólo con la fotografía, pero la fotografía tiene la eficacia de la rapidez, de la instantaneidad, de capturar algo justo en el preciso momento en que querías capturarlo. Por esto mi trabajo comienza detrás de la cámara en posición defensiva de voyeur, donde trato de capturar la permanente exposición de los deseos a los que me someto, que me son traspasados como un porta-voz por el rostro.
La problemática pictórica a la que me someto, consiste en desarrollar un lenguaje formal que logre comunicar la idea y conflicto que es génesis de la obra. Estas “ideas” desde donde nace la obra, están ligadas a la existencia del Ser, pues, es él y el arte, mi tema de obsesión.
Veo en el rostro esa fuerte cualidad de superficie y contenido, de que también es poseedora la pintura, lo que hace del “retrato” mi centro de atención. Por una parte la pintura es una imagen, en el caso de la pintura figurativa, una forma ilusoria en un plano bidimensional, o sea, pura superficie. Pero también toda forma es significante de un contenido.
Gilles Deleuze y Felix Guattari, en “Mil Mesetas”, trata el rostro como un sistema de “pared blanca” (superficie) y “agujero negro” (nuestra subjetividad); Pared en la que se describen todas las determinaciones objetivas que nos fijan, que nos cuadriculan, que nos identifican y que reconocemos; agujero en el que habitamos con nuestra conciencia, nuestros sentimientos y nuestras pasiones.
La imagen, la obra creada a través de la pintura, debe, según mi parecer, funcionar como “pared blanca” y “agujero negro”. Como la “máquina abstracta” que nos es el rostro.
Para ver su portafolio pinche aquí.
Daniela kovacic
domingo, 21 de marzo de 2010
Si bien, a lo largo de la historia las distintas culturas se han visto amenazadas y necesariamente los paradigmas se han ido modificando, causando drásticos cambios en las concepciones de la realidad y dejando muchas veces al hombre desposeído de todo fundamento vital lo cual lo ha llevado a la angustia existencial y a lo caótico, no se debe mirar todo esto como algo negativo. La sociedad tiene la oportunidad de mejorar cada vez que estas rupturas aparecen, y ha sido de esta forma como el hombre ha ido alcanzando los distintos grados de desarrollo espiritual, intelectual, científico, social, religioso y artístico. Por lo cual estos desfondamientos, finalmente nos parece una bondad.
De todas maneras, la propuesta visual presentada en este informe hace alusión a estas ideas de concepción de realidades, donde la incertidumbre se hace presente como uno de los elementos significativos del momento histórico al que pertenecemos. Justamente se trata de mostrar una tensión hacia la raíz de lo que sería el proceso creacionista, donde encontramos una composición de agenciamientos enunciativos, es decir, la convivencia de ideas que no siempre son de una misma naturaleza, como por ejemplo encontrar lo activo y lo pasivo como posibilidad de conjunto. Como expresa Guattari en su texto “El nuevo Paradigma Estético”: “Esta tensión no es de ninguna manera congelada, catatónica o abstracta, como la de los monoteísmos capitalísticos, sino que está animada de un creacionismo mutante, siempre en proceso de reinventarse y también siempre a un paso perderse.” Es decir, el proceso creativo comporta ideas interactivas, que pretenden combinar flujos para engendrar la obra, los que proponen un estado de incertidumbre y tensión.
La idea es sostener que los universos de valor que alimentan las propuestas estéticas, se encuentran abiertos a los campos de interacción más diversos, donde los elementos que menos podrían encontrarse, se relacionan directamente. Es lo que sucede con las 4 pinturas que propone este trabajo, donde la realidad plástica se encuentra contenida entre la interacción de una formalidad modelada en contacto con otra de origen modular.
La obra en sí nos muestra escenas de personajes en momentos cotidianos, donde todo parece ser ficticio; ropas, objetos, espacios, etc. Pero la piel es real, ella nos hace pensar que todo lo demás es finalmente una construcción del hombre, la imaginación llevada a un punto extremo, donde cada cosa existente no es más que producto de nuestra propia creación. La cultura nos pertenece por que nosotros somos sus productores, y no al revés. Lo que realmente vive es nuestro ser, el espíritu que nos conduce a inventar el mundo y que en la obra se muestra a través de la piel de los personajes. Por otro lado, entre las escenas cotidianas aparece la de una mujer leyendo la Biblia, lo que permite cuestionar ideas nihilistas inevitablemente, ya que si sus creencias aparecen como parte de una realidad imaginada, tal como todas las otras cosas que aparecen en el resto de las pinturas, no existe razón para rechazarla.
Es así como la propuesta plástica de esta obra titulada “Agenciamiento Estético” evidencia una suerte de confrontación entre dos recursos del lenguaje visual, originado por reflexiones en torno a la realidad que circula a lo largo de la historia y que reaparece en lo cotidiano. De esta manera, es posible comprender que nuestra realidad no se articula en la superficie de las cosas, sino además en la relación con elementos inmersos en las profundidades del ser.
Licenciada en Artes Visuales







